¡Como corre el tiempo! Ya llevo casi un mes en Camboya. Quedan cinco meses y mi experiencia me ha enseñado que estos también pasarán volando. ¿Que puedo decir desde aquí con una perspectiva tan diferente? Realmente es lo de siempre: todo es relativo y siempre vale la pena parar un momento, reflexionar y a lo mejor reubicarse. Hace dos días mi hija volvio de la escuela con un ojo bastante rojo,  tuvo un encuentro desagradable con una ventana. Menos mal que no le ha dado al ojo, pero casi. Después, al preparar la comida, escuché un ruido y un golpe muy fuerte que venia del salón, dejé volar la olla que tenia en la mano y fui corriendo hacia allí. Me encontré a mi hija en el suelo con las estanterías encima de ella y la tele al lado de su cabeza, una tele grande y muy pesada. Ella quería subir el volumen. No os podéis imaginar el susto que llevé. Fue muy peligroso, madre mía. ¿Para que escribo esto? Porque hace falta preocuparse demasiado sobre tonterías si un pequeño despiste o simplemente la mala suerte puede desviar el camino de la vida en una manera impensable y eso pasa todos los días.

Os deseo un buen y feliz día, la vida es lo mejor que nos podía pasar.

A vuestra salud, Prost!



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