Hacer viajes tiene una analogía innegable con la ciencia. Los conocimientos e impresiones nuevas siempre necesitan dos parámetros para poder compararlos y detectarlos como algo diferente. Tengo varios ejemplos con Alemania y España al respecto, pero ahora estoy Camboya y aquí veo todos los días curiosidades que llaman la atención de cualquier europeo.

El omnipresente medio de transporte “Tuc Tuc” por ejemplo, es una fuente interminable de historias, como lo es también el uso tan frecuente de “Walkie Talkies” en este país. Los dos merecen una publicación, pero la entrada de hoy la voy a dedicar a otros descubrimientos.

Ayer fui a la piscina, todavía hace mucho calor y, a pesar de haberme quemado durante el baño, fue un gusto poder disfrutar del agua. Dentro del terreno de la piscina vi varios carteles y anuncios colgados con toda normalidad, pero me dieron una impresión muy rara. Además del anuncio de chocolate, había publicidad enorme de whisky, más dulces y otros artículos. Supongo que hay que verlo como algo normal, en la tele europea pasa lo mismo todo el tiempo, pero una invasión publicitaria en un sitio publico me parece bastante molesta (seguro que pasa lo mismo en España, solo que a lo mejor no me he enterado, ¿o me equivoco?).

Carteles en la entrada y dentro de la piscina

 

 

 

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